2007/12/08

Viernes Exploración



Noche larga la de ayer...

La alegre muchachada estaba dispersa y en hostigamiento, y ahí estaba yo, con un montón de cosas que me apetecía hacer pero un poco colgadete, pero ah, ahí estaba el karma, hacienddo girar sus ruedas. Conseguí acompañante, y perdona Chus, pero no hay color...

Primero a ver una peli "•rec" del Balagueró; la puta pasada, oiga, muy buena, muy buena, muy buena, la recomiendo, es de sustos y mucha tensión. Está rodada a base de planos secuencia, pobre del que tuviera que planificar todo eso, se entiende perfectamente, tiene giros argumentales esperados e inesperados, explota los clásicos recursos del terror, aislamiento, oscuridad, la desaparición del líder... y vamos, no se le va de las manos ni por un momento. Tan bien fue, que todo el cine estábamos a la misma, una experiencia cinematográfica colectiva.

Luego nos fuimos a ver a Ernesto, tenía una de sus movidas de Drama, muy guay, pero. A mí me estaba costando bastante salir de la película, había sido muy intensa y estaba agotado, además, en estas movidas va un público muy fiel, siempre van los mismos, y se les ve que son muy colegas y tal, y claro, eso se nota, eres como el vecino al que invitan a un cumpleaños como para quedar bien... Bueno, la música guay como siempre, pero creo que no tenía yo el día... Pensaba que llevaba mejor lo mío, pero todavía hay momentos que pesa un poco.

Luego cambio de escenario, un bar en Don Juan de Aragón, en frente de Versus, se llama algo así como "Eve's Bayou", tenía su rollo, confieso que me gustan los bares con escaleras de bajada para entrar, crean un efecto de tránsito muy curioso, el Central tenía, el Distrito tenía, el Espejo tenía, todos bares carismáticos. El sitio era rollo coctelería, modernete y a la vez familiar, bien, se puede ir.

La siguiente parada habría sido, a ver si lo escribo bien, el Bar Bacharach, no he ido nunca, pero sólo por el juego de palabras ya me gusta, es como el Bar Budo... soy así de chorra. Bueno, a la Casa Magnética, otro bar con escaleras. El sitio es muy chulo, pero entre escenario, barra, escaleras y hostias es súper pequeño, pinchaban... bueno, pinchaban. Estaba todo el rato fijándome en las luces del suelo de la barra, súper triposas, y también viendo que cabía más gente dentro de la barra que fuera. Me sonaba el sitio, igual he estado ya en ese local pero con otro nombre, guatever.

De ahí salí ya bastante guazón, pero no podía acabar así la cosa, tenía que seguir explorando, y me faltaba el Ambigú. Qué sitio, señora, está dentro de la Oasis, y todo el mundo sabe que la Oasis es el infierno en la tierra. En favor de la Oasis debo decir que nunca, jamás, la he visto sereno, así que ya me dirás... Bueno, la Oasis es un sitio súper mítico, con mucha, mucha solera, es como la Apolo de Barcelona, pero como si acabaran de quitar las putas. A esta parada ya llegamos muy perjudicados, y el agua fue la única opción razonable. Hay algo en ese sitio, no sé si es la gente pasadísima, la música impredecible, la decoración vintage (auténtica!) o las horas intempestivas... o bueno, los tragos que me pego, pero cuando voy allí siento odio por la raza humana y pienso en la extinción como una salida digna; lo peor es que los únicos supervivientes estarían allí, haciéndose sus clenchas...

Qué más da. Salimos de allí un rato antes de que cerraran, si quieres un taxi no puedes esperar a que salga la marea de borrachos...

Pues eso fue todo, una noche edificante.