2008/01/29

¿Y qué hago yo volviendo a casa todo caraja a las cinco y media de la mañana?

La noche es sabia, amigos, y cuando no la fuerzas te enseña su mejor cara.

Anoche, lunes (por Dios... ¿es que no tengo límite?) salí a tomar chismes... Ya he dado por finalizada mi época "Destroy everything you touch", no tenía intención de salir, pero aquí en Zaragoza hoy es fiesta, y no era descabellado mirárselo.

Hay que decir que el día ya empezó rarito, visita de mi mensajero, el loco, y una llamada que no era para mí...

Bétur llamó por la tarde mientras impartía mi primera clase de Wing Chun (otro día lo cuento), que si salía a hacerle una cobertura, que había quedado con unas pavas de Belfast "están buenísimas, parecen modelos"... que yo soy crédulo, pero viniendo de Bétur... no me lo tragué, ya empezó a ponerme la mosca detrás de la oreja.

Al rato Naty mensaje, que si salía... hmmm... me empezó a entrar sed de mal...

Chus dijo que claro que se salía.

Así´que, con el equipo de gala dispuesto la noche se presentaba bien, un par de cervezas con los colegas, y a casa a las tres, de lujo para un lunes.

Bétur fue el primero en caerse de la convocatoria, que tenía que currar o no sé qué...

Luego Chus, que le había entrado la polilla y que igual no salía.

Por suerte siempre nos quedará la Naty.

Al Tigre, y a ahogar la traición de los muchachos a copazos, mano a mano con la más grande.

En el bar no paraban de entrar chicas, había mejor ambiente que un viernes. Naty le mandó un SMS al Chú contándole la movida, al rato llamó Chus, yo de dije que nada, que no había ambiente, y que de chicas, nada... No me creyó y apareció en diez minutos.

Yo ya llevaba buen ritmo, total, a las tres o así estaría en casa y había que apurar el rato.

Apareció Fernando, el del Candy, todo sonrisas, que nos pasáramos al bar, que nos ponía unos chupitos.

Y así hicimos, hacía un par de meses que no pisaba el Candy, está como siempre... El viernes había tomado la decisión de volver a ir, las cosas son como son, y hay que hacerse.

Copazo y chupitos... Esa copa se me cruzó, y como se veía ya el color de cerrar, me fui haciendo eses para casa.

Entre un zig y un zag, unas chicas... más bien, niñas... Bea y Belén. Me preguntaron:

"¿Que sabes dónde está el green?"

En momentos así, mi cerebro reptil funciona, y respondí en mi mejor catalán... si sé un idioma, por qué no hablarlo.

Ji, ji, ja, ja... No les supe indicar, les informé que si no se daban prisa se iban a encontrar todo chapado, les recomendé el Candy, estaba al lado y así Fernando haría un poco más de caja...

Me raptaron, no tenía voluntad, me llevaron hasta el Cool, que no tenía ambiente ni nada parecido, y luego pasamos por el Candy, donde aún seguían Chus y Naty que me recibieron con su mejor sonrisa... pero el Candy ya cerraba.

Y hale, Naty a un taxi (hoy curra), y los abuelos con las nietas a la Z...

Ya me pasé a la Coca Cola.

La Z es... es un bar mítico, siempre está abierto y siempre tiene gente, es un bar croqueta, que hace su público de los restos de todos los bares. Es de Rocanrol, en español y clásico... Es un poco infernal, pero no tiene ese rollo lumpen de la Guacis. Lo que digo, un clásico.

Allí me encontré con Jose Agujero, amigo de Marta, y nada, echamos unas charradas. Muy majo.

Total, que a las cinco y media, ya sin dinero, recogimos los trastos y para casa. Las niñas habían desaparecido entre la bataholla con unos niños de su edad (veinte añitos!).

Y así, sin querer, me encuentro hoy con un resacón de los buenos.

No está mal para un lunes ¿no?

1 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Joder, tío! ¡Te estás pasando! Como sigas así, tu hígado no va a aguantarlo y yo, en lugar de reirme, voy a tener que ejercer de madre. Sé que a estas alturas ya no va a servirme de nada, pero¡
hombre! pónte en mi lugar...