2008/05/09

La muerte es sólo el final


No soy muy amigo de beber solo pero hay días que. por lo que sea, el cuerpo te pide una cervecita.

Viernes, la noche se cierne como un agradable manto sobre la ciudad, tópico, pero desde mi ventana se ve así... Ya no hay excusas, ni el calor, ni las ganas de nada; sencillamente es que no hay cuerpo de trabajar, tengo el espíritu inquieto. La rutina no me ha servido de nada estos días; vale que la semanita que me está dando el Barça no tiene precio, pero hay días que toca sufrir.

Esta semana ha venido a trabajar a casa unos días el Oscar, es muy majete, se pone en su sitio y no se queja, me ríe las gracias y todo le está bien, la verdad es que es más agradable trabajar acompañado.

Creo que va siendo hora de volver a leer Ikkyu, el que no se lo haya leído, ya tarda, creo que lo están reeditando, uno de los mejores mangas que he leído nunca, son cinco tomos (creo) dibujados con una maestría y una sensibilidad que no se encuentran, es una pena que el tipo muriera... Me consuela saber que dejó una gran obra como legado.

La noche ya está a mi lado, y las luces de la ciudad le dan ese aspecto antinatural, el cielo toma ese tono anaranjado y la gente se vuelve borrosa, hoy no cogeré las gafas, ya sé qué es lo que hay, y si aparece algo nuevo, por lo menos me obligo a acercarme a verlo.

Mi Voll-Damm se acaba y se va acercando la hora de irse, mi compañero de trabajo sigue haciendo ese agradable sonido de teclas en el ordenador, un carraspeo, una respiración, la vida al fin y al cabo.

La vida... al final es siempre la vida.

1 comentarios:

Anónimo dijo...

¡Pues sí que estás tonto, sí...!