2008/06/07

Las cosas de la modernidad.



Hoy me he quedado maravillado viendo la impresionante faena de José Tomás. Arte, temple, elegancia, sobriedad; pureza.

En nuestro viaje sin retorno hacia la modernidad, hacia lo nuevo, a veces nos centramos en vilipendiar todo lo que huela a pasado, pensando que así avanzaremos más rápido, pero ya lo decía Larra, no debemos perdernos en nuestro viaje hacia Europa (la Francia ilustrada de la que hablaba él).

He discutido una y mil veces sobre lo taurino con amigos y conocidos. No soy ningún experto, entiendo lo justito, he visto alguna corrida de pueblo, rejones, encierros y algún recortador. Siempre me ha parecido muy plástico, algo de dentro, visceral... que se resiste a la razón.

Ojalá hubiera podido enseñar las imágenes con las que abrían hoy todos los informativos, un artista en estado de gracia. Creo que ante un espectáculo tal, mis argumentos de discusión se refuerzan.

Muere el toro, se le sacrifica en pos de un espectáculo, sí, pero cruel, macabro o salvaje son adjetivos que se me quedan muy lejos, atávico, arcaico o rancio... sí.

¿Lo podemos justificar desde nuestro mundo civilizado?

Yo creo que sí; he visitado un matadero y explotaciones agrarias, de hecho he visto un par de matanzas tradicionales... Debemos conocer la realidad del trato que le damos a los animales que nos comemos y con los que nos vestimos... Después cada uno que juzgue.

De momento, creo que el jueves José Tomás dio un buen muletazo a los antitaurinos de recurso fácil.



Otro día me pondré con el fútbol o con las motos, otro par de espectáculos tan poco de moderno que también me dan alegrías y ratos de debate.

Mi Barça y la selección, que siempre me hacen lo mismo, me ilusiono, me ilusiono... y al final...

¿Tal vez este año? Quémeséó.