2008/07/28

Etapa Primera: Madrid

Por fin mis pies se acercan un poquito al suelo... un par de pulgadas... aún no lo toco.

Ayer, casi sin dormir y con resaca no alcohólica cogí el bus por los pelos. Banda sonora... me da un poco de palo decirlo... el directo de Miranda... ayer era el día... Un viaje muy mierdera, tenía el billete delante de la mampara que hay encima de las escaleras de atrás y así no hay quien estire las piernas; no dormí ni un segundo; cambié la banda sonora: Facto DelaFé y Las Flores Azules, más moña no se puede ser. Todo el viaje estuve departiendo con la Penélope, una de esas grandes de la noche que ha reaparecido para goce de Zaragoza.

Llegada a Madrid. Prometo que venía con intención de que me gustara todo; pero cuando salí del metro me pareció una ciudad fantasma, julio en Madrid... todos los bares cerrados, ni un sitio en el que me dieran unas bravas... Pasado el impacto inicial y descansado del peso de mis dos mochilacas la cosa se asienta.

Quedo con Román en Gran Vía, tal vez el sitio que más odio de Madrid, pero ver a un amigo tan amigo después de tanto tiempo, da para que merezca la pena. Cena en un japo y a discutir de política, ordenadores, el futuro... las cosas de los chicos... Es genial tener amigos así; da igual que tengas el día malo o que no hayas dormido, el tiempo no ha pasado después de un abrazo.

Consideraciones sobre Madrid:

Es una ciudad bonita, está llena de rincones muy interesantes, calles estrechas con encanto, gente guapa, tiendas de todo... Tiene su carácter.

Nunca he venido de visita, siempre de paso, no es justo para juzgar Madrid.

La Gran Vía es una calle muy desagradable para el visitante ocasional, hay mucha gente que anda muy rápido, franquicias de todo tipo, mucha vida... Me recuerda a las Ramblas; no me gustan las Ramblas.

Hay mucha gente en Madrid que está de paso, que está unos añitos y luego se va, el sentimiento de colectividad es diferente al de Zaragoza. Es una capital muy comercial, tiene un dinamismo empresarial flipante, la gente cambia de trabajos sin parar, están mucho por el trabajo.

En septiembre u octubre tendré que venir un fin de semana largo, sólo a visitar la ciudad, para ver qué tal va la cosa, con un guía local experto en terraceo y tapeo. Entonces podré juzgar con más tino.

Sin más me voy a dar una ducha, un paseíto ¡y a Oslo!

1 comentarios:

jess dijo...

Oslo dije que te acabaría gustando Miranda! La etapa de verguenza es todo un clásico, ya se pasará...
Ay Madriz, Madriz, qué gran ciudad... Seguro que cuando vayas ese fin de semana largo (y con los bares abiertos) tendrás otra perspectiva.
Lo mejor es perderse por las callecitas cercanas a Gran Vía y sucedáneos.

Así que, por lo pronto:
Felices Vacaciones, huracánnn!