2008/08/16

Y yo sin el final de mi tercer acto.

Así vamos...

Aquí estoy, el único organismo unicelular con corazoncito y resaca.

A lo tonto a lo tonto llevo toda la semana saliendo, y ha sido sin proponérmelo... el verano, ya ves.

Anoche salí con la Penélope y el Jaime. Unas tapas para cenar y unas cervezas terraceras; vienen de Madrid y claro, otra discusión sobre si los catalanes esto o los catalanes lo otro... cosas de familia, una buena discusión de sobremesa no la puedo rehuir.

Luego al Zorro, allí reunión con la Chipionera; hacía mucho que no la veía, estaba bien dentro de lo suyo. Ahí cometí el primer error y cambié mis dulces vodkas con naranja por los malditos gintónics... en mala hora me dio por probar cosicas nuevas. Me encontré con la china tras un buen montón de meses, estaba majica.

De allí al hogar, al Tigre a echar el rato. En principio íbamos a hacer una ronda por bares de güocangüol, pero se me alargó la cosa; unos chupitos de "boda de sangre", especialidad del Pablo, vodka con zumo de tomate. A partir de ahí no tengo muy claro qué veneno le estuve metiendo al cuerpo, pero mezclé y mucho.

Cómo llegué a casa y qué hice no lo tengo muy claro, sólo sé que tuve la precaución de dormir con la cabeza fuera del colchón, hoy la limpieza ha sido más fácil.

Hoy pago los excesos de ayer con una resaca de las que ya no recordaba; no es como la de fin de año, pero por ahí le anda.

Y seguiré vagando hoy, a ver si encuentro ese final que me elude...

1 comentarios:

Anónimo dijo...

Un día de éstos vas a echar el hígado por la boca y no te estaría mal empleado por irresponsable.
¡Pobre cuerpo! Y luego vienen las fiestas del pueblo y a seguir poniéndose ciego de todo menos de limonada...
¡Joder!