2008/08/04

Ya llueve, ya.

Pues sí, aquí se pone a llover y es un no parar.

El sábado amanecimos con lluvia, digo amanecimos, pero cuando nos levantamos el sol estaba "ya muy arriba", no es que fuéramos tarde, es que aquí amanece muy pronto. Con la lluvia todo iba especialmente lento, toda la mañana jugando con las niñas. Es que son un juguete. Era el cumpleaños de Iune y bajamos al súper a comprar cosas para la fiesta. En Noruega el alcol está muy caro, no prohibitivo, pero sí como para no volverse loco, no es que nos cortáramos a la hora de comprarlo, es sólo otra curiosidad local más.

Ir al súper en un país que no conoces con un idioma que no conoces y un cambio de moneda que no controlas es todo un viaje, no me quiero ni pensar la que están pasando unos amigos que están de vacaciones en China ahora... Lo barato y lo caro funcionan de otra manera aquí, y tienes comidas que en España directamente no encuentras: muchas mantequillas, grasas variadas, todo muy cerdaco... y de verduras, poco y mal. Panes negros... ya sabes, cosas raras.

Después del súper, a las tiendas de recuerdos, si vas a ir de guiri hay que visitarlas. Mala cosa, hay los mismos recuerdos en todas las tiendas, y son todos muy feos...

Seguía lloviendo cuando fuimos a alquilar el coche, nos arregló el tema un señor en silla de ruedas, sin piernas ysólo con el brazo derecho, que lo tenía bastante chungo, todo hay que decirlo... Me admiró todo el uso que daba a su deteriorado físico. Me incomoda un poco cuando trato con gente con estos problemas, me hacen darme cuenta de la suerte que tengo por estar enterito, y me impone mucho respeto el valor de afrontarlo.

Comida ligerita, pereza y a la carretera, a una granja aislada; Kjeaasen (Jiasen). El camino era un poco infernal, carretera de curvas estrechita, y un túnel larguísimo sin iluminar, muy, muy, MUY malrollero. Eso sí, una vez arriba, todo muy bonito, se veía todo el fjordo y las nubes le daban un aire muy bonito. Una vez allí nos llegó una señora que vivía allí, un poco locatis, pero muy amable. Luego me enteré de que tiene un negociete vendiendo a los turista gofres y café por ciento y pico coronas, lo más caro de la región. La bajada estuvo mejor, el fjordo estaba en calma y reflejaba la montaña. Una preciosidad.

A la noche, cena de cumpleaños. Toda la italianada de Eidfjord y todo el staff del restaurante de Fabry, más la media docena de invasores peninsulares estuvimos comiendo pizza y pasteles hasta muy tarde. Gisela, una amiga chilena de Águr, me puso al día de los pormenores de Eidfjord y alrededores, cuando nos veamos os podré dar datos de esos que hacen tan aburridos los relatos. A dormir tarde.

Hoy nos hemos levantado en plan zafarrancho, queríamos hacer muchas cosicas, y dependía mucho del clima. Tres niñas y siete adultos en dos coches, carretera y manta.

Las carreteras en esta zona de Noruega (y según cuentan, en todo el país), son de montaña... es lo que pasa si tu país es como este.

Primero hemos ido a Voringfoss, una catarata impresionante, estilo Norgüey. Para que os hagáis una idea... Noruega es básicamente una meseta desgastada por el agua, el agua hace unos valles muy profundos en su camino al mar, éstos son los Fjordos, Eidfjord está en el Fjordo de Hardvangerfjord, y Voringfoss está en la meseta. Había varios cientos de metros de caída hasta abajo, y en el recorrido se levantaba tanto vapor de agua, que constantemente iba creando nubes que subían a la meseta, un espectáculo natural muy impactante.

De ahí hemos ido a la presa de Sysenvatn, al borde del glaciar. Los glaciares que podemos teer más cerca, los alpinos o pirenáicos, se mueven el valles en una sola dirección, éste se desparrama desde la meseta, es tal la acumulación de nieve que su propio peso la va desplazando.

Os podéis imaginar, que aquí, problemas de agua, no hay, y la electricidad, hasta hace bien pocos años, era gratis. Exportan electricidad y gas natural a Europa, y así son un país rico que te cagas. Cosas que me contó Gisela.

Ya en la meseta, y visto que la lluvia no nos iba a dejar pasear por el dique de Sysenvatn, fuimos al restaurante de una amiga de Águr, en Dyranut, un punto en mitad del páramo.. el culo del mundo, para que me entendáis. Debe ser por ser de un pueblo del páramo castellano que para mí los espacios abiertos tienen que ser abiertos; la meseta Noruega, es un espacio abierto, lo garantizo. La lluvia y el cambio de planes había minado un poco la moral de la compañía del anillo, pero en cuanto se abrió un poco el cielo, a comer unos sangüis a la carrera en un merendero por ahí. Curioso que un país con tanta lluvia no tenga los merenderos cubiertos. Cuando empezábamos a disfrutar, más agua y al coche otra vez.

En el camino de vuelta volvimos a pasar por Voringfoss, pero lo miramos desde otro sitio, también muy chulo; parada en la tienda de guiris y de vuelta a casa.

Antes de llegar a Eidfjord está Ovre Eidfjord, donde está el restaurante de Fabry: de hecho, el restaurante es un anexo al centro de interpretación natural de Hardangervidda, el parque natural que linda con la zona, y el más grande de Noruega, además. Ya puestos entramos a echer un ojo. No soy muy de museos, y este tampoco era para echar cohetes, tenía mucho bicho disecado y acuarios con peces.

Inciso: de toda la vida he sido fan de los lemmings, no del juego, del bicho. El lemming es un pequeño roedor que es la base de la cadena trófica en la tundra ártica, y la gente se los toma a cachondeo por su extraña tendencia al suicidio en situaciones de superpoblación... parece ser que se juntan en grandes manadas y se tiran al mar... Siempre me han parecido muy bonitos, y el primero que he visto estaba muerto y relleno de serrín, con ojos de cristal y en medio de un diorama... No se me ha quitado la simpatía por el pobre animalot, pero me ha impactado un poco.

De vuelta al museo. Lo más chulo era una película que pasaban en un cine panorámico, un recorrido aéreo desde Eidfjord al macizo central de Hardangervidda. MUY CHULO, hay que verlo... A mí me ha llegado porque salían todos los sitios que hemos visitado estos días... Nos movemos en un espacio de muy pocos kilómetros, pero la orografía los convierte en mucho tiempo, y el paisaje ayuda a reforzar esa impresión.

A la salida el grupo se ha disgregado, y nuestro coche ha ido por Hjolmo a Hardangervidda, pista forestal muy retorcida hasta la meseta, istas impresionantes; una vez allí, un páramo verde, alfombrado y el nacimiento de una cascada... una joya.

Ya en casa, un fútbol tres contra tres, España Italia, hemos perdido, he tenido la victoria en mis botas... un Salinazo a puerta vacía y el Marco haciendo cuento cuando contraatacábamos dos contra el portero... jugamos como nunca... perdimos como siempre. Esta gente es muy maja, lo que no les ha quitado su ración de patadas, jugamos a voley con ellos el jueves y tienen este punto jipioso que hace a la gente agradable desde el principio.

De vuelta pasamos junto a la iglesia vieja, que yo vi el viernes con la Águr aprovechando que se la abrían para hacer unas fotos. También de vuelta he descubierto el pedazo de ampolla gigante que llevo en el pie derecho, el deporte es salud, querido público.

Los días son muy largos en estas latitudes, y yo ya no doy para más... tal vez os pueda escribir antes de volver, pero sin fotos esto queda muy coñazo. Me voy a la camita, mañana nos espera Bergen, segunda ciudad de Noruega, y dicen que la más bonita... tres horas de coche y tres más de volver...

1 comentarios:

Pablo Nogue dijo...

Te lo estas pasando bien eh perraco!
yo yo currando...caguentuestampa...

Ese tipo de paisajes que relatas me encantan, en septiembre me voy yo a ver fiordos, pero en la otra punta del planeta...

por cierto he colgado algunas fotos del Summercase aqui: http://www.flickr.com/photos/16117404@N07/sets/72157606519141240/ sirvase ud mismo.

un saludo compañero!

Nogue