2008/08/30

Último Sábado



Treinta y cuatro grados en la ciudad del cierzo, humedad y sube la presión.

Mi último sábado antes de empezar mi flamante vida nueva... ¿qué tal será? Seguro que buena, tengo ganas. Para mañana tengo mi perfecto plan de domingo, pero oye, no se pueden dar detalles... Para esta noche acabaré conmigo, con mis excesos vacacionales, con mi mente vagabunda y con todo lo que me quiero quitar de encima. Hoy salgo solo, bueno, semi solo, unas copas en el Tigre y luego a ver a Naty; ay, la Chipionera... es tan grande que no tiene con una sola vida...

Ahora una peli clásica para mí, "Una historia diferente", pero me quedo con su título original "A life less ordinary" (Una vida menos ordinaria), creo que está bien, que es el objetivo de todos, público o secreto.

Qué más da, me entrego al hedonismo y a la liga que empieza, y a la gente que da las gracias aunque no haga falta, y a hacer las cosas bien... a tanto, que voy a tener que empezar a madrugar para que me cunda la vida.

Os quiero.

2008/08/29

Crazy Little Thing Called Love



Sí, he vuelto a salir un jueves...

Agosto se alarga y me regala unas últimas noches de verano calurosas, me encanta, es como si el tiempo se negara a seguir su ritmo, el clima se rebela y me quiere tener contento.

Llego a estas horas, que no es tan, tan tarde, y no he bebido tanto; que esa comentarista anónima de mi blog no se preocupe por mis vísceras. Y en un ambiente cordial, en confianza... en familia, hemos escuchado a Bacharach (o como se escriba este señor) y al bueno de Cat Stevens (Jussuf Islam... con dos cojonazos el tío). Con esa atmósfera buenrollista no se puede hacer otra cosa que hablar del amor en sí mismo, como idea.

Jesús (que no Chus) estaba escéptico pero la tigresa es de las mías...

El AMOR, sí, con sus mayúsculas, existe, hay que buscarlo y pelearlo, merece la pena... Aunque tengas que parchear tu músculo cardiaco y cada vez haya menos sitio para las tiritas... No hay que conformarse con menos, Yo no me conformo con menos, creo que sí es posible, creo que es muy grande y creo que se puede hacer. Vivir de otra manera me parece demasiado triste... Bueno, para mí, pero ya sabéis que soy muy blandito.

Entretanto me quedo con este pensamiento para que me arrope mientras duermo, mis sueños serán dulces porque en mi mundo aún se puede... El lunes me pongo a escribir y éste es el espíritu que hincha mis velas.

Buenas noches.

2008/08/26

Fiestas de Dueñas

(Las fechas de este post son de la semana pasada!)

Empiezo a notar el cansancio; llevo todo el año saliendo a tope, muchos días y mucha fiesta, los organismos unicelulares tenemos nuestros límites, y el mío está cerquita.

Cuando voy a Dueñas siempre vuelvo con el espíritu lleno. Tal vez sea ver a la familia, quizás sea el paisaje castellano, puede ser el amor de una madre que no tiene condiciones. Por lo que sea vuelvo más sosegado.


Una calleja de Dueñas

Llegué el miércoles después de unos días complejos, interesantes, intensos, pero principalmente complejos. Necesitaba la belleza de lo simple.


La bodega de Julito, donde montamos la Cosa Nostra.

Ya por la tarde quedé con mis chicos, la gente de mi peña "Cosa Nostra". Algunos van y otros llegan, pero hay gente que conozco desde hace más de quince años, les he visto crecer y me han visto crecer. Nos vemos una vez al año, a veces un poquito más, pero la cita ineludible es estos días. Llegas, te pones al día, arreglas la bodega, preparas la limonada, limpias un poquito, ir haciendo... Con los besos y abrazos de rigor ya dados quedamos por la noche, para emborracharnos. Debo reconocer como apunte, que las fiestas... las Fiestas, tienen muchísimo alcohol de por medio, una barbaridad, durante muchos días, y este año empecé en miércoles mi carrera hacia la autodestrucción. Salimos a los bares de siempre e hicimos lo de siempre; no es aburrido, al contrario, es reconfortante. Como ya he contado, últimamente llevo un ritmo muy jarto, así que cuando mis amigotes se iban a casa a las tres y media a mí se me hizo corto.

El jueves me levanté tarde y me di a la pereza durante la mañana, vi las obras de mi madre en la casa y comí con mi hermano Iván y la Virginia. Comida en familia. Sobremesa, un ratito de siesta y a la bodega a ultimar las cosas.


Banco de maderas improvisado, letras roñosas de un servidor.

Seguía llegando gente, más besos, y otra vez a salir por ahí por la noche. Ya tenía a la gente concienciada, así que ya me aguantaron bastante más. Risas, copas, bailes... la noche se me quedó muy corta, tan corta que acabé robándole horas a la mañana, así que me acosté indecentemente tarde.


Viernes por la mañana.

Y me levanté en viernes habiendo dormido indecentemente poco. Gracias a Libia por descubrirme las Cafias. Una Cafiaspirina, un vaso de leche y al patio de María a hacer la paella. Digo hacer, pero era Noni (el patriarca de los Molina) el que lo tenía todo preparado, sólo estuvimos de mirandas mientras el señor hacía un pedazo de paella para treinta... qué olor, qué rico...


Paellita a medio hacer.

A las tres y ya en la bodega nos reunimos ya todos y nos pusimos como un cura... Me pena no haberme comido un plato más, pero es que mi cuerpo unicelular venía acostumbrado a las ensaladitas y la cosita fina de mi vida sana en Zaragoza... Bueno, como sano y bebo insano, pero no preocuparse, el uno de septiembre retornará el orden a mi vida, se acabarán las vacaciones. La Cafias hacía su trabajo, ya no había resaca y yo estaba despierto, pero la digestión se estaba haciendo dura, plácida y dura.


El tatuaje de Bertxo.


Jésicassss tenía pulpo. Me encantan los pulpos...

Me dediqué a hacer tatuajes de rotulador para los muchachos, y así, durante dos horas regalé dibujos preciosos, me quedaron bastante bien, que se perderían para siempre entre el sudor y el alcohol... un cierto punto poético ya tiene la cosa... Se hizo la hora de la fiesta y fuimos bajando para el desfile de peñas, parando en cada bar a tomar un chismecito.


Un hombre pollo besucón.

Cuando llegamos abajo ya íbamos todos todo borrachos, qué amigos, qué abrazos y qué besos... fuimos subiendo a ritmo de charanga imbuidos de un espíritu de comunión e invencibilidad "son las Fiestas y estoy con mis amigos..."


Mi prima Pili, que se parece un montón a mi madre.


De derecha a izquierda: Sara, Esterilla, Yo, Verónica y una espontánea, todas las mujeres que puedo abrazar.


Yo con mi madre.


Mi madre con la Marga y Alejandro, la última incorporación a la peña.


Iván y Mariano, mis guapísimos hermanos.


Mabel, que no sonríe para que no se le vean los hierros.


Aitor, que es más majo...

Llegamos al ayuntamiento y antes de darnos cuenta sonó el chupinazo que da comienzo a toda la historia. Me perdí... Me pasa bastante durante estos días, me paro a hablar con alguien, a dar unos besos, y cuando vuelvo ya no encuentro a la gente con la que iba. Me voy con otros o lo que sea... Este año había encierro nocturno el viernes, teníamos chorizada, ahí me reencontré con los míos. Este año teníamos una novedad en la peña; compartíamos espacio con "La Cueva", la peña de la que nos escindimos hace unos diez años. Se les había hundido la bodega y no tenían dónde quedarse, dónde mejor que con nosotros ¿no? Y hale, a compartir... El viernes por la noche hice dibujos en piernas y brazos de un ejército infinito de niños, de los hijos de la gente de La Cueva... Tal vez sea esta la razón por la que este año noto tanto el peso del tiempo, vacaciones en Noruega con niños, el primer cumpleaños de Mai, fiestas de Dueñas con niños... ¡Socorro, nos atacan! Por suerte María logró sacarme de aquel infierno, y me acompañó al infierno del alcohol gratis socialmente promovido... el botellón está fatal, pero las fiestas del pueblo son tradición. Paradojas. No sé por qué no me podía quitar de la cabeza "Mira una moderna" de Putilatex... qué cosas. Fiestas, bailes, copas, besos, abrazos, amigos, copas... Dieron las tres y media y me encontré en "La Guadaña", en lo alto del otero que corona mi pueblo, en una rave rural, bailando tecno mirando el cielo estrellado y bebiendo del vaso de desconocidos...


Rave rural en la Guadaña.

Bajamos de nuevo a la plaza, una hamburguesa, una copa y a la discoteca... la discoteca del pueblo, un universo en sí mismo, música jernosa y poco a poco el bajón... demasiadas horas de demasiada fiesta. A dormir ya de día...

El sábado ya me levanté pronto para comer en sociedad, en el patio de los Molina con La Cueva y con... los niños... Pitsajat, pollos y tortillas prefabricados, un momento de paz y a hacer dibujitos para los niños. A media tarde una escapadita a casa para hacer una siestecita. Estuve departiendo un rato con mi madre y una amiga y ya bajé a la sobremesa de la cena de la peña; más niños...


La cena...


Amaya luchando contra la resaca.


Julito y Marga, el amor os hace libres, cariños.


Marian no sabe que la va a liar esa noche...


Las criaturas salvajes de "La Cueva"... niñossss.


Cubatada en "La Cosa Nostra".

Más cubatas, más fiesta. Julito se sacó una botellita de mezcal que me quitó el frío para toda la noche. Nos fuimos de peñas todos los chicos, pero en sábado por la noche, la mayoría estaban cerradas. Al final la Tribu y el Garrote, un par de veces en cada y a la discomovida; una vez allí... bueno, hay fotos...


Discomovida.


María apuntando intenciones.


Discomovida, pinchas con manoplas... una frikada.


Ronda de besos: Sara.


Amaya.


Estela.


Almudena.


María.


Julito y Marga.


El Campuzano (hombre pollo) ya no quería besos...


Sara y Almudena.


Esterilla y Estela.


Bertxo y Almudena de algo estarían discutiendo...


María, las que te coges...


Jésicas con su hermana Sonia (quién lo diría...) y con Anita.


Besos de Sonia.


Y de Anita...


Y Jésica.


Mira, Sonia no ha hecho nada, más buenina...


Jésica de camuflaje urbano.


Mira, Estela parece hasta buena.


Bertxo canta al amor con Jésica.


María... lo dicho.


Estela se lo baila todo.


Cosas de la discomovida.


Ya de día... Es que, cómo las montáis, nenas...


Churrería "El Mara", habré comido toneladas de churros de este sitio infecto.

Amaneció y ahí estaba yo, unos churritos, un batido de chocolate y a tomar el sol.


La final del básket en el bar López.


Un borrachillo...


El comienzo de los encierros del sábado.


Tumbado debajo de un árbol en verano la vida sólo puede ser bella.


Qué bien se está...

Se me hizo tardecito y ya me fui a casa...


Pero Iván sí que estaba en el encierro, dándolo todo...

Dormí poco y mal; durante la mañana del domingo había tenido el placer de conocer a un amigo de Cristina, una chica de Palencia, un tal Rubén... que tío más tenso... Durante mis dos siestas veía su cara antes de quedarme frito, y no es manera de dormir así.

Me levanté, cháchara con mi madre y por la tarde ya, a ver a quién encontraba. Virginia y Patito en el Bar Ráfaga, viendo la gente pasar. Ahí vi pasar a Bertxo y a Estela, y me fui con ellos. Apalanque total en la bodega. Bocadillo y atracciones de feria... a ver cuándo me pongo a ver Carnivale. Más bodega, llegó más gente.


La puerta de la bodega.

Cuando hay más de diez personas, lo de apalancarse en más complicado. A Julito se le ocurrió que era un momento cojonudo para hacerle un porte a mi madre a la una y cuarto. Fracaso rotundo, no supimos qué mueble había que mover. De vuelta a la bodega decidimos que había que irse de peñas... al salir se nos estropea la puerta, se sale de las bisagras. Había que huir. Peñas, peñas, peñas... y a bailar... Por fin echamos unos coches de choque...


La verbena del domingo.

Poco a poco se iban marchando los miembros de la peña, hasta que quedé yo solo. Y me fui a casa.

El lunes es como si el verano se hubiera acabado, pero es mentira, todavía queda un mes. Psicológicamente ya no es lo mismo, he pasado frío durante unos días y eso me devuelve a la realidad que me espera. Ya no hay más sitios a los que irse... Se acabó la temporada, empieza el curso... El lunes que viene empieza septiembre y ahí pondré fin a esta larga temporada de vacaciones de mí mismo, a comenzar con mi vida otra vez, a construir lo que quiero para mí.



En el tren de vuelta disfruté de los maravillosos paisajes de la Tierra de Campos; mi madre me ha enseñado a amarlos, y ahora los siento muy míos, en palabras suyas “se me ensancha el alma”. Un mar de oro en verano, de esmeralda en primavera y un yermo en invierno… Eso sí que son espacios abiertos.

Pasará una larga temporada hasta que pueda disfrutar de otras vacaciones como estas; pero no es momento de reflexionar todavía. Me queda una semana entera hasta el lunes, habrá que apurarse a hacer lo que no he hecho todavía, y en septiembre, la reentré, un delicioso concepto francés, decadente y festivo...

Aún queda, aún queda.