2010/10/14

Bansky, los Simpson y el Arte Moderno


Cada día más entiendo a los "istas" de principios del siglo veinte.

El arte de los museos está muerto.

En los museos lo único que me gusta son esas exposiciones que rondan más la sociología o la divulgación que lo que es el arte en sí mismo, el museo como espacio de aprendizaje, porque el arte moderno ya no me comunica nada. He llegado al punto en el que rara vez veo algo que me guste.

La televisión, los videojuegos, los conciertos (Massive Attak este sábado fue una pasada), los tebeos, internet, la calle! todo ha avanzado más que el arte que ya no impacta ni por técnica ni por contenido, el arte aquel murió con Warhol, se pervirtió en un asunto de compras y ventas...

El mundo en el que vivimos está globalizado y es interdisciplinar, las cosas que interesan no se pueden encerrar.

Esta semana nos hemos visto sorprendidos por un invitado a los títulos de crédito de "Los Simpson", el graffitero-filósofo-sociólogo-periodista Bansky, un señor que regala su arte al mundo y nos hace pararnos a pensar realmente sobre el mundo en el que vivimos, es un tipo incómodo.

Bansky siempre ha permanecido en el anonimato, en el underground más recalcitrante y acaba de salir de su guarida para presentar un documental sobre su trabajo, curiosamente ahora también aparecen sus títulos de crédito para los Simpson.

¿Y por eso tanta fanfarria?

Pues sí, más allá de firmar en las calles de Springfield con su tag y de poner a Bart a repetir en la pizarra que no pintará en los muros, alarga la escena y cruza al otro lado del televisor haciendo crítica de las malas condiciones de trabajo de los países orientales, fuente de mano de obra de occidente, siempre en una manera muy Simpson, y culmina con un logo de la 20th Century Fox totalmente customizado que vale de por sí una mención.

Enhorabuena a Bansky por volver a dar en el clavo, enhorabuena a Matt Groening por atreverse a trabajar con Bansky y enhorabuena a la Fox por dar cabida a la libertad de expresión.

Así, por mí, los Simpson pueden durar otros veintiún años más.

3 comentarios:

Román Ramírez dijo...

A mí, sinceramente, me tiene un poco cansado todo este rollo de "protesta artística".

De hecho, veo una hipocresía tan manifiesta detrás de esos "supuestos transgresores" que me ponen bastante enfermo.

Un ejemplo muy obvio, la rama "progresista" adora a Toscani por ser "transgresor" con sus campañas publicitarias... pero critican de forma radical cuando los antiabortistas hacen campañas "creativas" con fetos mutilados en diversas formas...

Y es que, parece que debe ser evidente, que solamente se puede ser artista cuando lo que comunicas es "de izquierda"...

Hipocresía barata y falta de criterio; son todos esos los que luego le niegan premios a Leni Riefenstahl por haber sido la documentalista del Reich.

¿Es que importa más la filiación que el desarrollo técnico? Porque si esa es la conclusión, ¿para qué hacerme perder tanto el tiempo con estupideces sobre si tal obra "técnicamente" es tal o cual...?

Hipocresía, barata y triste.

David López dijo...

Pero si es la liendre Ramírez!

Cómo le gusta echar su discursillo preparado con más agujeros que Bob Esponja...

Yo, a entrar al trapo.

Transgredir por transgredir es como criticar por criticar, en eso comparto tu falta de cariño por la obra de Toscani, que ya hace años que no me dice nada.

En cuanto a los abortistas, no comparto sus ideas pero me gusta que las defiendan, pero vamos, un poco de talento por favor, rasca más, sé más creativo... un poquito de trabajo intectual antes de lanzarte a las peras y las manzanas, a la foto del lince y el bebé de ojos azules...

Mira, ayer me puse a leer en la silla de mármol un folleto de la "Watch Tower Bible and Tract Society of Pennsylvania", no tengo claro qué me vendían, pero en el fondo sería la salvación eterna, un producto que en principio nos interesa a todos, vamos, que se vende solo...

No lograron llegarme, estaban lastrados por sus dogmas, codificados sólo para iniciados, no sé, argumentaban basándose en lo que ya habían contado, como lo de "ya lo digo yo siempre". Pero lo más impactante era la ilustración que lo acompañaba, un dibujo del Edén donde una familia, papá, mamá y el niño, acariciaban leones mientras una oveja dormía plácidamente a su lado... ¡vestidos! Qué clase de ensalada conceptual habéis montado ahí! Si estamos en el Edén estamos en pelotas y aún no hay niños, y si no es el Edén, mejor no dejes a tu hijo que abrace a las fieras... vamos, digo yo...

Total, un despropósito.

Personalmente me gustan las buenas acciones de comunicación y la sociedad que vivimos nos las pone en bandeja, y si los conservadores se pusieran a pintar grafitis de "Zapatero Patatero" en los parques, probablemente lo aplaudiría, pero oye, tal vez esas estrategias de comunicación no van con ellos. Es un hecho que cada público objetivo reacciona a un tipo de mensajes y con un tipo de lenguaje, igual lo que me pasa es que no me llegan, igual no me gusta lo que me venden.

Pero aparte de todo, ¿qué tiene que ver esto con Bansky?

¿Y la Riefenstahl? Mira, un buen ejemplo.

Partiendo de que ni tú ni yo somos nazis ni nada por el estilo, las campañas de comunicación de estos señores fueron técnicamente insuperables, misiles teledirigidos, obras maestras imitadas por todos los partidos políticos desde entonces, se inventaron el uso de los medios de comunicación para el control de masas, hasta el diseño de sus trajes y toda su iconografía era exquisita...

¿Y la Riefenstahl?

Pues una grandísima cineasta y fotógrafa que a día de hoy es referente indiscutible.

Y John Ford era de derechas, y no vamos a discutir sobre John Ford.

Juanma Lillo dijo...

Pues a mí lo que me parece transgresor es escribir mal todas las veces el nombre de Banksy y ya de paso el de Massive Attack. Ciego debías ir.
(Venga hombre, que Banksy lo tienes bien escrito en la pantallita de Youtube; lo otro ya lo tenías que mirar en la entrada, mucho lío)