2014/06/02

Querido taxista 337 de Zaragoza

Querido taxista 337 de Zaragoza, espero que tuvieras una buena razón.

Espero que tuvieras una buena razón para incorporarte a la calle Gascón de Gotor procedente de Camino de las Torres el sábado a eso de las siete. No creo que esté permitido para los taxistas, por lo menos, los que me llevan a mi no me hacen ese giro.

Espero que tuvieras una buena razón para pitarme como un loco bajo la lluvia cuando yo ocupaba el medio de mi carril en una vía pacificada y circulaba a una velocidad adecuada a las circunstancias con mis reflectantes y mis luces parpadeantes. Espero que entiendas que sí que veía cómo me metías el morro encima, te lo digo porque lo veía a través del espejo retrovisor instalado en mi bicicleta para tener más seguridad.

Espero que tuvieras una buena razón para adelantarme en el cruce de la calle Sevilla y para invadir mi espacio de seguridad de tal manera que tuve que detenerme o te me habrías llevado por delante.

También espero que me perdones por haberte llamado "gilipollas" a pleno pulmón, no te conozco personalmente como para hacer una valoración semejante. Aunque apuntas maneras.

Espero, sí, por favor, espero, deseo, anhelo y rezo para que tengas una mala cagalera que te dure una semana y que te deje la almorrana al rojo vivo, espero que el olor de tus ventosidades impregne tus ropas y te haga vomitar. Deseo eso porque desearte un mal serio sería desproporcionado, pero si un mal no, por lo menos una molestia sería justo.

Soy un gran defensor de los taxistas, un gremio muy profesional, servicial y amable, pero estos bárbaros al volante dan muy mal nombre a la profesión y qué menos que denunciarlos aunque sea aquí.