2017/09/06

Desaparecido en Venice Beach

Bruce Willis y un perrete, no puede fallar.

Esta película no tiene sentido y no hay por dónde cogerla.
Es una de Bruce Willis con John Goodman, Momoa y un montón de gente más. Me sabe fatal que películas con presupuesto y actores sean tan malas, me parece que hay una conjunción de pereza e incapacidad que son intolerables en un sistema como el de Hollywood. Está todo mal y no entraré a detallar porque no me da la gana.





El caso es que hay una escena en la que a un tío le pegan un tiro a bocajarro delante de una tele gigante y la tele que hay detrás queda intacta. Dirás, "es que la bala queda atrapada en el cráneo y así no llega a darle a la tele", yo podría entender eso (ni de coña) pero hay una enorme salpicadura en la pantalla, eso significa que la bala tendría que salir Y CARGARSE LA PUTA TELE.
Pero nada, que una mierda.

2017/09/05

Hace mucho que no nos veíamos.

El dinosaurio de Marcela sale de la espesura.
Estoy un poco cansado de Twitter y Facebook y Tumblr y… y todo un poco. Me queda la sensación de que en cuanto publico algo, se pierde. El blog en cambio está más ordenado, es como una de mis libretas.
Como propósito de septiembre creo que intentaré retomar esto un poco. E ir a correr. Y comer más sano. Y acostarme a mi hora.

Narcos T3 ep09

Así, sin contexto, parece que no hay spoilers.

Sigo en buena forma, puedo ver una grúa entrar en plano aunque esté dibujando concentrado.

2016/10/27

Una historia de terror

No recuerdo bien que año sería… ¿1990? El caso es que el tiempo oscurece la idea general y sólo deja algunos detalles. Intentaré darles una forma coherente, pero cualquiera que recuerde lo que pasó es libre de aportarlo para hacernos una idea más cercana a la realidad.
Una noche volvió Roge a casa, era de noche, demasiado tarde para que un chico de su edad estuviese por la calle.
Estaba absolutamente aterrado, aterrado como para conmocionar a todos los que vivíamos en la casa.
Mi madre se lo llevó a la cocina a hablar, era allí donde se hacía vida realmente, el salón era donde se veía la tele.
Tampoco tengo muy claro cómo me enteré de los detalles porque de aquello no se volvió a hablar más. El shock de la situación había dejado la casa en silencio y probablemente lo escuchase desde la cama.
La cosa es que por la tarde había estado con unos amigos haciendo Oui-Ja y algo le pasó a una chica, algo como para asustarles totalmente. Contó que su amiga no era ella misma, que estaba absolutamente histérica, aterrada hasta lo imposible, y lo que más me impresionó: aseguraba que los ojos le habían cambiado de color. Después de mucho buscar encontraron una iglesia abierta y allí la llevaron. La mejor amiga de la chica se quedó con ella en la iglesia y los demás volvieron a sus casas.
No escuché más, tal vez me quedé dormido, o tal vez toda la historia la soñara, quién sabe.

2015/12/09

Cuento de Navidad 20

Ya son veinte años con esto, es demasiado tiempo para dejarlo.
Aquí mi Cuento de Navidad, espero que os guste.


2015/12/03

Nueve años sin Perrito

Los chicos… ay, los chicos…

Las anécdotas, con el paso de los años y de contarlas y volverlas a contar se van transformando en leyenda. En el caso de Perrito no hace falta contar sus anécdotas porque el fue leyenda en vida.

Este año quisiera compartir mi anécdota favorita de Perro… una de sus LEYENDAS:

Eran los últimos días del verano del '98, tal vez los primeros días del otoño, qué más da, todavía nos estábamos mudando a aquel piso de Tenor Fleta sobre el soterramiento de las vías, cómo vibraban las paredes cada vez que pasaba un tren.

Perrito tenía su magnífica colección de cómics todavía en las cajas y era hora de empezar a ponerlos en baldas. Perrito no pedía ayuda, de alguna manera eras tú el que se la ofrecías, sabías que barrer la terraza con él se convertía en algo la mar de entretenido, me ofrecí a ayudarle a colocar aquellas cajas, así fisgaría todos sus tesoros.

Hizo los taladros y colocó los herrajes para sujetar aquellas inmensas baldas, iban a hacer falta porque allí había mucho papel. Montamos todo y nos pusimos a colocar; Conan, Bernie Wrightson, Barry Smith, libros de rol, de Warhammer, Daredevil… inacabable.

Después de unas cuantas horas  horas las baldas estaban llenas, combadas por el peso de tanto material. Por un momento le miré con preocupación pero él me devolvió una mirada segura que daba por buena su obra. Y salimos de la habitación, yo me puse un enorme vaso de Coca Cola y Perro empezó con su ritual de prepararse un calimoso; jarra de cristal, unos hielos, vino peleón y Coca Cola muy negra y muy fría pero justo antes de poder beber el primer trago, el edificio tembló violentamente al paso del Talgo de las 22.47 con destino Barcelona. La vibración fue demasiado para aquellas baldas cargadas por encima de lo razonable e inevitablemente colapsaron.

El estruendo hizo que acudiéramos todos con el alma en un puño, Perro contemplaba impertérrito el espectáculo: las grandes baldas de madera partidas en pedazos y los cómics y libros y figuras de plomo esparcidas por toda la habitación, y cuando digo toda la habitación me refiero a todos y cada uno de los rincones, era una visión desoladora.

Miramos a Perro esperando una respuesta, que nos dijera qué hacer con todo ese desastre, él, con la jarra aún en la mano, se desenvolvió por el caos de papeles y maderas y alcanzó a coger su albornoz. Se cruzó con nosotros en su camino hacia el sofá del salón, se bebió su jarra despreocupadamente y sin darle más importancia dijo —Si no os importa, dormiré hoy en el sofá.

Y allí durmió durante casi una semana, hasta que recuperó energías y abrió un camino entre aquel caos que le llevase a su cama. Los tebeos estuvieron tirados hasta después de Navidad.

Pero nunca torció el gesto ni se lamentó por aquel desastre. Nunca hizo un comentario o un chiste.

Genio y figura.

2015/10/27

Cosas de cementerios

Ya son 23 años de la muerte de mi hermano.

Escribo estas entradas para recordarme por qué los 27 de Octubre no son días normales, estoy irritable, no estoy fino y algo tendrá que ver.

Recordando, me ha venido a la mente que nunca había ido a un cementerio hasta la muerte de Roge, esta costumbre tan nuestra de tener a los muertos lo más alejados posible, no vaya a ser que se nos contagie.

Pero lo dicho, recordando me ha venido a la mente una especie de ritual, de cosa que hicimos unos años en el pueblo, recuerdo que en fiestas nos íbamos una noche, un ratito a visitar su tumba, de alguna forma lo compartíamos, no era una cosa de familia, era de la peña, recuerdo una ocasión muy jugosa en la que fuimos Bertxo, Julito, Aitor y yo, nos bebimos una copas ahí sentados, fumamos unos cigarros y nos volvimos al pueblo.

Caminando de vuelta un coche de la Guardia Civil nos siguió unos metros, pero eso da para otro tipo de post.

El caso es que cada uno se hace sus rituales, el que es religioso y el que no, son todos válidos, y los dejas de hacer cuando los dejas de hacer, no tienen ninguna lógica.

Me descargo, cuento mis cosas y ya estoy listo para darle otra vueltecita al sol.