2011/11/19

Doctor Who T2

Claro que se podría gastar más dinero en producir una serie más vistosa, claro que podría tener más porrazos e incluso se le podría quitar ese olor a caspa británica.

Pero ya no sería el Doctor Who.

El Doctor Who huele a cartón piedra, a plástico pintado, a té y a moqueta mojada, huele a producción británica sin complejos, huele a complicidad con el espectador.

En esta época que gozamos de tantas producciones de series impecables nos encontramos con esto... echa mucho para atrás, los efectos cantan la traviata y los monstruos dan mucha risa, entonces, ¿cómo funciona tan bien esta serie? Precisamente por eso, porque no tiene complejos ni cortapisas, porque acepta sus limitaciones e invita al espectador a compartirlas, en el fondo, qué más da que el decorado sea de corchopán o que sea directamente ridículo, lo importante es la aventura que te está contando, el mundo al que te arrastra, el doctor en sí. El doctor nunca pega un puñetazo o dispara un tiro imposible, él tiene ingenio y conocimiento y a la hora de la verdad, es más chulo que un ocho.

En el Doctor Who puede pasar cualquier cosa, y de hecho pasa, pueden cambiar el actor protagonista o cambiar de secundarios a mitad de serie, es una serie con tanto bagaje que haga lo que haga sigue siendo fiel a sí misma. Ha conseguido hacer de sus principales defectos su principal virtud y es muy, muy, MUY entretenida y es eso lo que se busca en una serie.

Pendiente de siguientes temporadas para subir en el ranking.
3/5: Buena.