2014/03/27

Agentes y piratas

Están las redes sociales, expresión digital del mundillo de los tebeos encendidas por un supuesto contrato de un agente que a tenor de mis informaciones, se puede considerar abusivo.

Tuve la oportunidad de leer el supuesto contrato y mi primera reacción fue dirigirme al supuesto redactor para verificar si el contrato era real o no.

La respuesta del presunto redactor fue decirme que no me iba a decir ni que sí ni que no.

Evasivas. Excusas. Vaguedades.

En cualquier caso, un contrato semejante no lo firmaría ni muy borracho.

A día de hoy.

El problema es ese chaval (o chavala, pero usaré el género masculino por economía de lenguaje) que está empezando, no sabe de qué va la cosa y algún desalmado, o ignorante le promete la oportunidad de cumplir su sueño de trabajar haciendo cómics y está dispuesto a firmar lo que le pongan por delante porque no conoce la realidad del mercado en el que mueve (o en el que se quiere mover).

Jean Grey, hace casi quince años.

Un agente sirve para facilitarte el contacto con la gente que "da trabajo", en el contexto del que hablo, en el mercado estadounidense. Un agente dispone de una serie de contactos editoriales que pone al servicio de sus representados a cambio de un porcentaje. Un agente debe dar sugerencias artísticas e información editorial fidedigna a sus representados para que sea más fácil vender su trabajo.

Sugerencias e información. Eso no son órdenes. El representado es el propietario de su carrera y de su estilo, si un dibujante quiere hacer funny annimals con acuarelas no tiene que indemnizar a su representante por ello, sencillamente tiene que ser consciente de que le será muy difícil que le encuentren trabajo.

Un contrato con un agente que contemple que le tengas que indemnizar por no entregar a tiempo es algo que no había visto nunca. Hasta ayer. Un contrato en el que el representante controla todo, hasta las lecturas del representado, y sólo da una promesa vaga a cambio no es equitativo, es un abuso.

Y luego están las agencias. Las agencias han desaparecido prácticamente, el modelo de negocio ha cambiado y ya no son tan necesarias ni tan viables. Una agencia tiene todo el control y elimina la autoría, el autor pierde todo derecho sobre su obra, que firma la agencia, a cambio de trabajo seguro, nada de promesas, y se encarga de todo, cobra los cheques y hasta te hace la declaración de hacienda. No te dice qué tebeos leer ni te exige indemnizaciones arbitrarias.

Y si no te gusta, te vas.

Y luego están los agentes literarios, que trabajan en una industria más seria y que ya son otro asunto, más bonito y mejor.

Scott Summers… hay, cuánto tiempo ha pasado.

Yo trabajé durante un tiempo con un agente (de los nuestros, de los de tebeos), uno bueno, no un bucanero, un señor con el que llegué a un acuerdo y ambos cumplimos aquello a lo que nos habíamos comprometido con la mejor de las voluntades.

Había cosas de mi estilo que no le gustaban y me lo hacía saber, pero seguía respetando su parte del trato, lo que se tradujo en muchos años en los que me consiguió buenos trabajos muy bien remunerados. Le pagué puntualmente lo que le tocaba y cuando dejé de necesitar un agente se lo hice saber, sin acritud y sin rencores. Nos seguimos llevando bien.

La fructífera relación comercial que tuve con mi agente no habría tenido cabida en un contrato como el que leí.

¿Y los niños?¿Quién piensa en los niños?

Pues precisamente por eso he decidido perder mi valio$o tiempo de trabajo en escribir este post, para hacer unas recomendaciones a los niños, a los que empiezan, a los pipiolos y pipiolas que tienen miedo del presente y los ojitos llenos de ilusión por el futuro.

Querido pipiolo, eres el único responsable de tu carrera. despídete de tus fines de semana y tus vacaciones, despídete de la vida de la gente, has tomado la pastilla roja (o la azul, no me acuerdo) y has decidido que vas a ser dibujante. Bienvenido, eres parte de la familia.

Si crees que necesitas un agente, no es obligatorio ni habitual en Estados Unidos, contrata con alguno, pero no firmes contratos leoninos ni basuras en las que no creas. Consulta con tus padres si tienes dudas… no pasa nada, son gente que quiere lo mejor para ti.

Si tienes dudas, muchas dudas, sobre un agente consulta con gente que trabaje con él (o con ella, hay agentes de género femenino) o mejor, consulta con alguien que haya dejado de trabajar con él.

Hay redes sociales, conseguir el email de una persona, o su twitter y hacer una consulta discretamente es muy fácil y la gente es maja.

Toda esta parrafada para acabar sin dar nombres ¿doy nombres?

Yo trabajé, yo, no un amigo ni el amigo de un amigo, yo, trabajé con David Macho, fue todo muy bien.

Me han hablado muy bien de Edu Alpuente, su gente está contenta.

Y de Pepe Caldelas las cosas tampoco suenan mal últimamente.

De los demás no sé nada. No sé qué tipo de contratos tienen ni qué experiencias han tenido. Ni buenas ni malas.

Y luego está el contrato ése que circula, no lo firmaría y no me fiaría del que me lo pusiera delante.