Ocho años sin Perrito.

¡Santa papanata!¿Ocho años ya?

A veces parece una vida, a veces parece un parpadeo.

Perrito, esa influencia seminal en mi manera de ver la vida, de entender el día a día, hacía este tipo de cosas, inventarse expresiones que funcionaban a la perfección.

Hace poco recordaba el día que le dio por hacerse rastas y teñírselas de henna, mala idea y mala idea, pero había que intentarlo. También había que intentar raparse para acabar con ellas, pero tampoco fue del todo buena idea, tres maquinillas atascadas dieron fe de ello.

Muchas gracias por todo, Perrito, haya sido de ti lo que haya sido seguro que has encontrado un sitio más o menos cómodo donde iluminar las vidas de los que te rodeen.

De momento, el rescoldo del tiempo que te tuvimos aquí sigue siendo cálido.

Comentarios

Blanca Bk ha dicho que…
Un beso, Luisico.