2008/01/02

Año Nuevo


Como ya es tradición, el Cuento de Navidad de Espiral. El año pasado me equivoqué con la numeración y le puse el 13, le tocaba el 11; en cualquier caso, doce años haciendo la bobada le da para ser algo casi institucionalizado.

Mi último propósito del año pasado no llegó a finalizarse, me había propuesto salir once días seguidos, pero un catarro y la falta de comparsa me impidió pasar de nueve días, tampoco es una mala cifra.

Pues sí, hacía un par de años que no me resfriaba, y me ha agarrado con ganas, poco a poco voy saliendo, pero no deja de ser una incomodidad, a ver si para el viernes ya estamos mejor. El tiempo no acompaña, tres grados bajo cero, niebla lluvia y viento... En principio con viento no hay niebla, pues mira, sí la hay; anoche según volvía a casa veía caer la niebla con furia contra el suelo, mantita y a comer sobrás de la cena de fin de año.

La cena y posterior fiestaca fueron bien; el índice de pegajosidad del suelo y la resaca daban fe de que la cosa había sido potente. Como siempre, grandes ausencias y apariciones inesperadas, a modo de pista, cuando empezamos a cenar ya iba a caer la segunda botella de vino, a la hora de las uvas yo iba indecente, cuando llegué a casa a eso de las (vete tú a saber a qué hora llegué), guiado por Chus a modo de lazarillo... me metí en la cama con ropa y todo.

La de ayer fue una de esas resacas que marcan un hito, demasiados días de salir, el catarro, el cansancio... demasiado. No hay que preocuparse por mi salud, ya he hecho la tontería, ya estoy desbravado, no tengo nada que demostrar... ahora ya a hacer vida más o menos normal... qué agotamiento...

Así pues, sólo deciros que feliz año, que seáis buenos, que no os dejéis llevar por los malos sentimientos, que tengáis mucha felicidad, salud y amor, y que el dinero venga a su ritmo... Y que se cumplen vuestros propósitos para el año.